jueves, 10 de noviembre de 2011

Sexo, drogas y Rock N Roll.

Así es como se definió en los 70´s a una generación de jóvenes, quizá un poco generalista, pero nada más lejos de la realidad.
Vivimos en una sociedad donde la gente mayor tiene miedo a los jóvenes. Esto algo que no me extraña, puesto que lo único que hacen los medios es sacar a estudiantes que pegan a profesores, y los que no estudian son de la generación “Ni-ni” (Ni estudian, Ni trabajan). ¡Y no hablemos de los que visten de negro, tienen cresta, piercings, tatuajes…! Esos ya son los peores…
Vivimos en un mundo juzgado por apariencias, donde la primera apariencia es la suposición de la vida de una persona, jugamos a ser psicoanalistas, a juzgar a las personas por primeras impresiones.
Un refrán decía “Ni los malos son tan malos, ni los buenos tan buenos” y tiene bastante razón: es verdad que hay jóvenes que consumen drogas, gente que practica sexo y lo peor de todo es que lo practican sin amor, por el mero placer. Y lo que es peor aún: es que lo hacen sin protección y encima luego se toman la pastilla del día después como quien se toma un caramelo de la tienda de chuches de la esquina.
Pero, como ya he dicho, no todos los jóvenes son así, ¿Por qué no sacan en las noticias a esos jóvenes que se pegan horas en la biblioteca estudiando para luego sacar un 5? ¿O aquéllos que dedican su tiempo libre al voluntariado? ¿O qué me dices de aquellos que se levantan para ir a buscar un trabajo? Ellos no interesan. Sólo interesa lo malo, solo interesa ese pequeño por ciento de población de gente joven cuyo lema es “Sexo, drogas y Rock n Roll”. Aunque me pongo a juzgar y me recuerdo a las típicas señoras mayores (y no tan mayores), pensándolo  fríamente creo que la causa va más allá: no es algo innato ni ha venido “sin más”.
Una persona que consume estupefacientes  o que se dedica a practicar sexo sin amor ha sido porque, de un modo u otro, ha pensado que esa es la mejor manera para afrontar sus problemas. También puede ser por el famoso “carpe diem” mal aprovechado. Un día oí una frase que decía que “somos el resultado de lo que hemos vivido” y esta frase refleja a estos jóvenes: la gran minoría, pero estandarizados por los medios y muchas discotecas. Pienso que esto se debe, en gran medida, a la educación de los padres. Me refiero a esos padres que piensan que el colegio es una escuela de valores, que convierten a los niños en los típicos hijos modelo y que ellos no tienen que “enseñar nada porque ya aprenden todo en el colegio”. Su aprendizaje (sobre todo en la conocida “edad del pavo”), su atención, está más focalizado a lo que ha hecho el compañero de al lado el fin de semana que a lo que dice el profesor. Parte de la culpa también se debe a los medios de comunicación, donde la mayoría de personajes que aparecen no han hecho nada en su vida salvo tener un/a hij@ con un famoso, criticar a uno de ellos o participar en un programa cuya finalidad es demostrar que eres aun más estúpido. Esos son los modelos que imperan hoy día y de los cuales, algunos jóvenes, siguen para conseguir dinero fácil, mientras otros, a duras penas, intentan pagar sus estudios o buscar un trabajo. Pero como he dicho, y gracias a Dios, éstos son unos pocos y espero que cada día menos.

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