domingo, 27 de noviembre de 2011

Día mundial en recuerdo de las víctimas de accidente de tráfico.

Hoy, día 27 de Noviembre, se celebra el día mundal en recuerdo de las víctimas de accidentes de tráfico.
Desgraciadamente, los accidentes de tráfico causan, según la OMS, cerca de 1,3 millones de muerte e incapacidad en, aproximadamente, 50 millones de personas.


Hace tiempo, me enviaron por correo una carta de una hija fallecida en un accidente de tráfico a su madre; Supuestamente, la escribió un periodista que presenció el accidente, la joven, mientras moría, le iba diciendo estas palabras mientras el periodista escribía:

*Mensaje de una Hija a su madre
Fui a la fiesta y me acordé de lo que me dijiste; me pediste que no bebiera alcohol. Por eso, bebí una Sprite. Sentí orgullo de mí misma, tal como me dijiste que sentiría. Me dijiste que no debería beber y conducir, al contrario de lo que algunos amigos me dijeron. Hice una elección saludable y tu consejo fue correcto, como todos los que me das siempre.
Cuando la fiesta finalmente se acabó, la gente empezó conducir sin estar en condiciones de hacerlo. Fui hasta mi auto con la certeza de que volvería a casa en paz.
Nunca me imagine lo que me esperaba, mamá ahora estoy tirada en la calle y oigo a un policía decir: "El chico que provocó este accidente iba borracho". Mamá, su voz parece tan distante. Mi sangre está derramada por todos lados y estoy intentando con todas mis fuerzas no llorar.
Puedo oír a los médicos decir: "Esta chica va a morir".
Tengo la certeza de que el joven, que manejaba a toda velocidad, decidió beber y conducir; y ahora yo tengo que morir. ¿Por qué las personas hacen esto, mamá? Sabiendo que esto va a arruinar muchas vidas. El dolor me está cortando como un centenar de cuchillos afilados.
Dile a mi hermana que no llore; dile a papá que sea fuerte. Y, cuando vaya al cielo, estaré velando por todos ustedes.
Alguien debería haberle enseñado a aquel chico que está mal beber y conducir. Tal vez si sus padres se lo hubieran dicho, yo ahora no estaría muriendo.
Mi respiración se está debilitando, cada vez más.
Mamá, estos son mis últimos momentos y me siento tan desesperada. Me gustaría que me pudieras abrazar mamá, mientras estoy tirada aquí muriendo. Me gustaría poder decirte lo mucho que te quiero, mamá.
Por eso... Te quiero.. y... adiós." *

Desgraciadamente, sucesos como estos ocurren día a día, en todos los lugares del mundo y en casi todas las edades.
 No permitamos que, estas cifras aumenten y, recuerda que si vas a beber, no conduzcas; cógete un taxi o el autobús que te saldrá mejor ;-)

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Los colores del odio.

En plena madrugada, un faro que recorre las aguas, divisa a lo lejos a seres humanos que tiemblan...les cuesta mantener los ojos abiertos, llevan horas abandonados al frío destino, la bravía costa los recibe, lamentos y lágrimas por llegar a tierra imaginada. Hambre, sed, sobrevivir y llegar. Así recuerdo las palabras de Moha, un senegalés que cruzó la frontera en busca de una vida mejor para él pero sobretodo para su familia. A día de hoy, sigue en costa almeriense, sin trabajo y por supuesto sin papeles, con la única esperanza de volver con algo que ofrecer a su país. ¿Su deseo? Un mundo sin fronteras. ¿El nuestro? Encontrarlo...

Todo comienza un 6 de Julio, en plena víspera de San Fermín, mientras todo el mundo cuenta las horas para el gran día, yo decido aventurar hacia un nuevo destino: Las doscientas; un barrio marginal de Roquetas de Mar, (Almería) donde el 95% de población es de raza africana. Voy como voluntaria con tan sólo cincuenta euros en el bolsillo y todas mis ganas de aprender de los demás. Por delante, me esperaban quince días donde descubriría mil trescientas razones que me llevarían a catalogar esta experiencia como la mejor de toda mi vida. Mi labor era compartir mi vida con los africanos y enseñarles nuestro idioma. Con la excusa de explicar cómo se conjugaba el pretérito imperfecto del verbo ser, establecíamos un espacio de relación que a medida que fueron avanzando los días, ellos lo aprovechaban para expresar sus inquietudes, problemas y angustias, sin dejar de mostrar su “blanca” sonrisa de oreja a oreja. Se creaba por tanto un lugar donde ellos podían romper con la rutina diaria y olvidar, aunque sólo fuera por un segundo, el color de su piel. No me equivoco afirmando que buena parte de mí se quedó con ellos.
Son más cosas las que nos unen a esas personas, que lo que nos separa y, sin embargo nos empeñamos en ver esas pocas diferencias, diferencias que causan daños porque al fin y al cabo, todos somos humanos e iguales; Echando la vista atrás, nos remitimos a la esclavitud que, aún hoy, sigue conviviendo en algunos países, o a los Estados Unidos de los 50 donde se separaban a blancos y negros, dando sentido y significado al mayor lastre del ser humano: El racismo.

En el artículo número uno está escrito: Nacemos libres iguales en derecho y dignidad... ¿Por qué es tan difícil llevarlo a cabo fuera del papel? Ningún ser humano puede ser ilegal, lo ilegal es que el ser humano no tenga dignidad. Cuando la bestia racista siente odio y rabia, cuando la fobia se contagia y hierve acusándote de no ser igual, cuando en un mundo global el buscar comida en otra tierra te convierte en ilegal, cuando la hipocresía tapa sus ojos y sus oídos, cuando sólo ven la piel y se olvidan de mirar al corazón, racismo y marginación juegan a la par en un mismo papel. Una realidad que inevitablemente nos lleva a no conseguir la paz que tanto ansiamos...
Nunca tantos colores fueron motivo de tanto odio, tantas injusticias y tanto dolor. Concluimos este ensayo con una frase de Juan Pablo II que decía así; “ Que nadie se haga ilusiones de que la simple ausencia de guerra , aún siendo tan deseada, sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz sino viene acompañada de equidad, verdad, justicia y solidaridad”

Evolucionar significa aceptar diferencias y, si el ser humano no es capaz de ello, se caerá en el error de la retroevolución, es decir, dar un paso atrás en vez de adelante. La única lucha que se pierde es la que se abandona; Luchemos ahora y siempre por un mundo sin fronteras.
 


*Isabel Guerra y Paula Sánchez*

domingo, 13 de noviembre de 2011

Tapones de plástico para Aitana.

Ayer sábado, fui con mi novio a cenar a la Morea cuando me fijé que en su coche había tres tapones de botella de plastico; extrañada le pregunté "¿Coleccionas tapones?"; su respuesta me dejó bloqueada "No, son para Aitana, una niña que sufre una enfermedad y necesita operación en Boston, como sus padres no tienen dinero, una empresa le paga la operación si, a cambio, consigue reunir 4 toneladas de tapones"
 Me quedé en "shock" y con ganas de ayudarla; cuando me he levantado hoy, he buscado información; resulta que ocurrió algo parecido con un niño de Bilbao: http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20110517/vizcaya/toneladas-tapones-para-nueva-20110517.html
El caso de Aitana es que ella nació con una cardiopatía congénita que le afecta a pulmones y corazón, necesita dos operaciones en Boston que cuestan 200000€.
Si quiere tú puede ayudar a Aitana, ¿Cómo? Muy sencillo: envía TODOS los tapones de plástico que encuentres por casa, en la calle... donde sea! y lo envías por SEUR que ellos ya saben.
Pongo esta página donde aparece el caso de Aitana y qué tipos de tapones se necesitan (nocilla, de aceite, vinagre, leche, agua...), así como otra niña, Nadia, cuya esperanza de vida es de 7-8 años y que sufre de tricotiodistrofia y cómo ayudarla comprando lotería. Aparece información más específica de lo que sufren y cómo ayudarlas: http://www.lohacemosporti.es/
Ayudarlas está en tu mano =)


viernes, 11 de noviembre de 2011

La vie en rose.

Ya llevo 4 entradas pero aún no he hablado del título de mi blog!! :S.
No he hablado porque lo he cambiado, antes tenía "Pienso, luego existo", pero me he decantado por algo más mío, algo rosa. Me encanta el rosa porque es un color muy de chicas, alegre, divertido... y este color refleja a la perfección cómo soy y cómo pienso (o por lo menos lo intento).
Todos vemos las cosas de la vida con los mismos colores: pelo negro, ojos azules, coche rojo... pero cada uno ve la vida de diferente modo, cada uno la percibe diferente: unos la ven en negro, otros (como Audrey Hepburn en su famosa película "Desayuno con diamantes") la ven en rojo, otros en verde (verde esperanza)... y yo, como cantaba Edith Piaf, la veo en rosa.
Pongo un texto que ví indagando por Internet hace un tiempo y que resume lo que aquí explico:
 *Prefiero pintar la vida de rosa, que vivirla en la eterna oscuridad.
Prefiero ser una inconsciente que ser esclava de la realidad.
Quiero pintar la vida de colores luminosos, quiero pintar sonrisas en los rostros que más quiero. Necesito seguir pintando de colores esta vida, para seguir creyendo, para seguir viviendo.
Prefiero tantas cosas que me cuestan de verdad. A veces no entiendo mis tristezas interiores, mis oscuros sentimientos o mis lamentos. A veces no comprendo qué pasa dentro mío. Simplemente se que siento. Gracias a Dios, siento!
Quiero pintar mi corazón, pintar tu corazón y que juntos tiñamos de multiples colores nuestra realidad.
Soy rosa, el rosa es mi color. Romántica, soñadora, melancólica. Rosa, simplemente rosa.*
Porque intento pensar en rosa para que mi vida sea también ROSA.


jueves, 10 de noviembre de 2011

Crisis familiar

El ideal de muchos estudiante sobre su futuro es: encontrar trabajo en lo que hemos estudiado, casarnos (o juntarnos) y formar una familia.
Una ilusión ideal pero, una ilusión que, cada vez que ponemos las noticias se va esfumando y, vas aspirando a que, con suerte, termines la carrera y encuentres un trabajo de lo que sea y que difícilmente será, durante unos años, de lo que has estudiado.
La palabra crisis es algo que afecta a TODO el mundo; ya no solo a aquellas personas de mediana edad que pagan su hipoteca y dan de comer a sus hijos como pueden, sino a la pareja recién casada que no tiene el suficiente dinero como para comprarse un piso, o la persona mayor que el dinero de su jubilación le da lo justo para comer, incluso para nosotros, estudiantes que vemos un futuro más negro todavía (ni que hablar de nosotros,  estudiantes de Magisterio, que vemos cómo recortan en educación). Es algo que nos afecte a todos y que, el simple y bonito hecho de tener una familia se vea limitada por tu presupuesto económico, normalmente se suelen oír frases como: “se tendrá los que se pueda” o “Si, entre mi marido/pareja y yo ganamos bien, quiero tener 4 hijos”… Es la cruda realidad, el hecho de ser una familia numerosa (4 o más hijos) se ha convertido, hoy día en algo cada vez  menos asequible y, por lo tanto, más raro; tanto por el hecho de que ya no sea sólo el marido quien trabaje fuera de casa sino también como el hecho del no poder llegar a fin de mes con tanto chaval.
Por eso, las familias se adaptan a tener hijos acordes a su presupuesto y, aún así, les cuesta llegara fin de mes; nada mas lejos de la realidad: Típica situación de un matrimonio con dos hijos; uno gana 1000€ y el otro 1200€  (osease 2200€), de los cuales: 1000€ en hipoteca, 300€ en luz, agua, gas y teléfono-Internet, 700€ en comida; 50€ en seguros, quedan 150€ de los cuales tienes que pagar el colegio, la ropa, libros, gasolina…
Si esto ocurre en una familia con el sueldo medio de “mileurista” y con dos hijos, ¿Cómo será con el mismo suelo seis hijos? Es IMPOSIBLE.
Las condiciones de vida han mejorado pero, al igual que han mejorado han subido, no es como hace años, que tenían 8-10 hijos pero la comida más barata, casas más baratas… y con el sueldo de uno podían comer todos sin problemas; no exagero NADA pongo el ejemplo de mis padres que, hace 25 años se compraron una casa en el centro no muy grande (dos habitaciones, un baño, 7º piso donde no llegaba el ascensor…) les costó, por aquel entonces, 1 millón de las antiguas pesetas; lo vendieron, 20 años después por 38 millones de las antiguas pesetas y el  sueldo de mis padres tampoco es que haya subido tanto.
Lo piensas bien y dices, ¿cómo puedo tener los hijos que quiera si tan cara es la vida? No puedes, es una limitación que surge hoy día y de la que te tienes que amoldar a ella; o, aspiras a que con suerte, tendrás dinero y podrás tener 2, 4,6… o los hijos que quieras pero, visto lo visto, creo que me voy a tener que conformar con uno (o dos) y gracias o irme a otro país que por lo menos te dan más ayudas.

"Antes tenía vida privada, ahora tengo tuenti/facebook"

Supongo que esta frase vendrá al recuerdo de los típicos eventos de las famosas redes sociales como tuenti o faceboook. Esos eventos que, tal popularidad han conseguido que se ha dedicado una serie con “Señoras que…” (Frase que popularizó los eventos): “Señoras que se cruzan la bata cada vez que van a decir algo importante”, “Señoras que dicen ‘oyoyoyoyoyoy’ cuando se enteran de un cotilleo”, “Señoras que dicen en las noticias que su vecino asesino ‘siempre saludaba’”…  y un sinfín más.
Es indudable que las redes sociales han cambiado nuestra percepción del mundo y de la vida; esto me recuerda a otro evento que describe esta realidad: “Antes recitaba el refranero, ahora páginas de facebook”.
La utilidad que le damos a las redes sociales son infinitas: hablar con esa persona que hace tiempo que no ves, cotillear: saber con quién se lió “Menganita” el sábado pasado o que hará “Fulanito” el viernes que viene, hasta ligar, por ejemplo antes cuando yo empezaba a salir de fiesta, te solían pedir el número de teléfono, ahora, te piden tu tuenti/facebook.
La existencia de estas redes sociales tiene tanto una parte buena como una parte mala; por un lado encontramos la parte buena, puedes “colgar” las fotos de tus amigas de las vacaciones y comentar lo bien que os lo pasasteis, en vez de estar pasando el usb a cada una de ellas, así como hablar con esa amiga/familiar que hace tiempo que no ves, o preguntar dudas a algún/a compañero/a de clase (SIEMPRE habrá alguno/a), subir una foto para aclarar qué día se hace una cena o hablar con esa/ese chico/a que tanto te gusta y que no te atreves casi a mirarla a la cara…
La desventaja que está relacionada con la ventaja, ya que al subir fotos sobre tus vacaciones o sobre la cena del fin de semana que viene, TODO el mundo se entera de lo que vas a hacer, con quién estás saliendo, cómo de borracha te pusiste en las vacaciones… incitando así (de una forma u otra) al cotilleo y a la falta de “intimidad”/vida privada o, en el peor de los casos, facilitar el acceso a un acosador.
Esto no es algo que pasa sólo entre nuestro entorno, sino que va más allá, tal es el furor que, muchos programas/revistas utilizan estas redes (tan habituales en famosos como en el resto de los mortales) para sacar noticias/cotilleos sobre algo/alguien; me viene a la mente la famosa foto que Shakira colgó en su twitter admitiendo su relación con Piqué, y que tantos medios estuvieron hablando y “sacando tajada” de esta noticia, o la famosa foto que un jugador de la selección española colgó hace unas pocas semanas en su twitter donde aparecían un par de compañeros suyos jugando al parchís en ropa interior y, los cuales muchos medios deportivos y de corazón, comentaron la “jugada” sobre su forma de vestir, el jugar al parchís teniendo un partido tan importante…. Es más, en revistas del corazón podemos encontrarnos que, al hablar de algún famoso, ponen su twitter junto a su nombre.
También hay que admitir, que las redes sociales pueden servir para sacar noticias sobre algo importante, tal es el caso de la central de Fukushima, que se dio a conocer por los twitters de la gente que anunciaron de la situación desde primera hora de la mañana sobre lo que había pasado.
En definitiva, creo que el uso de las redes sociales tiene su parte buena y su parte mala y, nos guste o no, ambas son inevitables, no se puede gustar a todo el mundo y, está claro que si tienes tuenti/facebook/twitter... Tu vida privada se acabó.



Sexo, drogas y Rock N Roll.

Así es como se definió en los 70´s a una generación de jóvenes, quizá un poco generalista, pero nada más lejos de la realidad.
Vivimos en una sociedad donde la gente mayor tiene miedo a los jóvenes. Esto algo que no me extraña, puesto que lo único que hacen los medios es sacar a estudiantes que pegan a profesores, y los que no estudian son de la generación “Ni-ni” (Ni estudian, Ni trabajan). ¡Y no hablemos de los que visten de negro, tienen cresta, piercings, tatuajes…! Esos ya son los peores…
Vivimos en un mundo juzgado por apariencias, donde la primera apariencia es la suposición de la vida de una persona, jugamos a ser psicoanalistas, a juzgar a las personas por primeras impresiones.
Un refrán decía “Ni los malos son tan malos, ni los buenos tan buenos” y tiene bastante razón: es verdad que hay jóvenes que consumen drogas, gente que practica sexo y lo peor de todo es que lo practican sin amor, por el mero placer. Y lo que es peor aún: es que lo hacen sin protección y encima luego se toman la pastilla del día después como quien se toma un caramelo de la tienda de chuches de la esquina.
Pero, como ya he dicho, no todos los jóvenes son así, ¿Por qué no sacan en las noticias a esos jóvenes que se pegan horas en la biblioteca estudiando para luego sacar un 5? ¿O aquéllos que dedican su tiempo libre al voluntariado? ¿O qué me dices de aquellos que se levantan para ir a buscar un trabajo? Ellos no interesan. Sólo interesa lo malo, solo interesa ese pequeño por ciento de población de gente joven cuyo lema es “Sexo, drogas y Rock n Roll”. Aunque me pongo a juzgar y me recuerdo a las típicas señoras mayores (y no tan mayores), pensándolo  fríamente creo que la causa va más allá: no es algo innato ni ha venido “sin más”.
Una persona que consume estupefacientes  o que se dedica a practicar sexo sin amor ha sido porque, de un modo u otro, ha pensado que esa es la mejor manera para afrontar sus problemas. También puede ser por el famoso “carpe diem” mal aprovechado. Un día oí una frase que decía que “somos el resultado de lo que hemos vivido” y esta frase refleja a estos jóvenes: la gran minoría, pero estandarizados por los medios y muchas discotecas. Pienso que esto se debe, en gran medida, a la educación de los padres. Me refiero a esos padres que piensan que el colegio es una escuela de valores, que convierten a los niños en los típicos hijos modelo y que ellos no tienen que “enseñar nada porque ya aprenden todo en el colegio”. Su aprendizaje (sobre todo en la conocida “edad del pavo”), su atención, está más focalizado a lo que ha hecho el compañero de al lado el fin de semana que a lo que dice el profesor. Parte de la culpa también se debe a los medios de comunicación, donde la mayoría de personajes que aparecen no han hecho nada en su vida salvo tener un/a hij@ con un famoso, criticar a uno de ellos o participar en un programa cuya finalidad es demostrar que eres aun más estúpido. Esos son los modelos que imperan hoy día y de los cuales, algunos jóvenes, siguen para conseguir dinero fácil, mientras otros, a duras penas, intentan pagar sus estudios o buscar un trabajo. Pero como he dicho, y gracias a Dios, éstos son unos pocos y espero que cada día menos.

Mi alter ego y yo.

La gente suele decir que todo el mundo tiene dos vidas: la laboral y la personal, la que tenemos y la que los demás se creen que tenemos…  En esta descripción intentaré escribir las dos: mi vida y mi alter ego.
Supongo que mi vida ya se marcó, desde antes de nacer, con la pereza. Tardé algo así como 20 días en nacer. Primera chica y última de mis padres. No es que seamos una familia numerosa: estamos mi hermano, mis padres y yo. Bueno, con la perra contamos cinco.
Mi infancia ya se caracterizó desde entonces, escuchando “nanas” con Elvis Presley y su “Love me tender”, “Jailhouse rock”… Mi guanche padre, rockero de sangre, ya nos metió la música al nacer y, a duras penas, tener a una persona, tan muerta como Elvis, viva en nuestra casa.
Estimo que en mi vida  he cogido unos 50 aviones para ir a las islas Canarias, tierra de mi padre,  a ver a mi familia. La verdad es que nunca me canso de ir: mi abuela, ya mayor, me cuenta sus historias, sus inagotables historias. Mis tíos y mis primos. Éstos tan pequeños y comestibles, que siempre que vuelvo me los encuentro más grandes.
Pero con quien más he compartido, por cercanía, es con mi familia del norte: mis abuelos, con un afán insuperable de engordarnos con sus exquisiteces, y mis tíos tan felices que eso les hace valientes y dignos merecedores de una estatua ¿El motivo? Mi adoradísima prima Chabeli, con 27 años y los mismos años con parálisis cerebral. Ella supone tanto esfuerzo como desesperación, pero se compensa y se olvida todo con su sonrisa.

Mis años de colegio se basaron entre dos concertados: Santo Ángel (se fusionó con el siguiente) y santa María la Real. En el primero solo estuve hasta 4º de Primaria y tengo esos recuerdos tan presentes como si fuesen ayer. En el segundo estuve hasta finalizar el Bachillerato. Me encantaba ir a clase. Tanto fue, así que repetí un curso. Los profesores no sólo te enseñaban la materia, sino consejos para la vida, para el día de hoy. En un principio no les dabas importancia, pero es ahora cuando encuentras el sentido del porqué te lo decían.
En el colegio conocí a los que, hoy por hoy, considero como mis amigos para “toda la vida”, personas que están y van a estar ahí para lo bueno y lo malo.
Luego llegué al sitio donde jamás pensaba estar: la universidad. Digo que jamás pensaba estar porque era como una ilusión: tantos años en mi colegio que se me hacía raro estar en otro sitio tan diferente y que, además, te gustara estar ahí porque tu has querido y porque es tu futuro.
Mis padres no fueron a la universidad y es por eso por lo que se sacrifican cada día: conseguir lo que ellos, por las circunstancias que fuesen, no han conseguido y porque es lo que quiero ser.
Ahí conocí a personas increíbles de las cuales jamás me olvidaré. Además ellas motivaron, si cabe, mi pasión por estar ahí.
           
En conclusión, aunque en mi vida haya llorado, discutido con mi familia, no haya estudiado tanto, haya sufrido o me haya estresado (y lo que me queda), sé que aún y todo, soy y seré feliz. Porque hubo momentos en los que varias personas se dedicaron a ello: a enseñarme a ser feliz y sonreír cuando todo parece ir mal. A esas personas, ¡ni por todo el oro del mundo las cambiaría!